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sábado, julio 27, 2013



  • A la familia:

    Como un abrazo de los apretados, con la energía que sólo tres pueden ejercer; para que una mesa esté de pie se necesitan tres, como mínimo. La fuerza y la potencia que se tiene en grupo es diferente, y esto si que se siente en la Sagrada Familia. Nada de lo que se ha vivido dentro de estas paredes, será desechado; al partir podremos deshacernos de exceso de equipaje, de papeles, de ropa, pero no del peso que tiene cada experiencia vivida, sonrisa regalada y lágrima derramada. Hoy ya no estamos tan desarmados, hoy podemos “flotar” como dice alguien que quiero mucho. Con la marea de los diferentes deseos que nos movilizan para navegar por las aguas turbias de esto que llamamos vida. Si hay algo que estos últimos meses me han enseñado ustedes y la vida, es que cada minuto cuenta, cada palabra queda y cada sonrisa compartida es un tesoro que se guarda. 
    Esta familia se despide porque hoy le toca separarse, pero como buena familia que se aprecie de tal tiene vínculos incondicionales, los que se establecen y siguen vivos siempre a pesar de las distancias, los océanos y las zonas horarias. 
    A Alejandro, el padre de la familia, que cuidas siempre de nosotras, nos das la palabra diferente cuando es necesaria, y siempre eres el observador participante de las reuniones, te doy las gracias por enseñarme de la vida, el teatro, de las personas y personajes. Por compartir un poco de tu vida conmigo y no sólo convivir, eso se agradece y se nota en ti. 
    A Mariana, la hija que te dejaste cuidar por nosotros cuando lo necesitaste y estuviste ahí cuando fuiste requerida, corriste a abrazarme, a cuidarme y a darme “el aguante de cabeza” que es necesario a diario. Gracias por las conversaciones eternas, la cultura musical, política y humorística. Te quiero mucho amiga, hermana y compañera. 
    Ahora si se despide el espíritu santo, agradecida de cada alegría, lágrima, caña, paseo, obra, logro y conversación compartida. Cada uno en su forma, llego al corazón de esta mujer que dicen, es hueso duro de roer, pues no, es mas blandita de lo que creen. Los quiero infinito a ambos, me dejan un gustito agradable en esta despedida.

    Hasta pronto...

martes, octubre 02, 2012

A-dios

A-dioses, besos y abrazos, palabras finales que dejan esa sensación de incompleta despedida al expresar lo último que podría desear decirle a alguien que se va. Muchas palabras y emociones que recorren el cuerpo, el corazón y finalmente la mente. 

Todo comienza con la primera idea de la partida, armar maletas y a su vez a desarmar los vestigios de una vida en común aquí. Guardar las ilusiones y expectativas que venían en las maletas de cada uno, para valorar en algún otro minuto. Si hay más espacio en ese equipaje será para cada sonrisa, imagen, paso y caída que se dio en este territorio; dulces, amargos, tristes y a veces molestas son esas reminiscencias de un año de aventuras. 

Aprendizajes deben existir mas de los que hoy se puedan contabilizar, la excusa siempre fue la beca, la motivación es un mar de preguntas y búsquedas. Para el que se queda, la imagen es diferente y a la vez similar, buscar en algún rincón de este lugar llamado casa, espacios donde volver a encajar las emociones, los miedos y las nuevas aventuras que aparecerán. 

La tristeza inunda cada habitación vacía, dejando olores conocidos, sabores compartidos y ecos de algún secreto de confesión que no puede estar mejor guardado en estas paredes. Un año que vivimos desde la propia experiencia y las aventuras en común. 

Se cierra un ciclo y se pasa, con ello a nuevas energías. Se recicla y decanta todo lo observado, lo dicho y lo no dicho aún más. Es el duelo entre la ausencia de personas, palabras y sonidos, contra la necesidad de un otro que aparezca para compartir su vivencia con la propia. Dejando ir con ello la nostalgia de tiempos de no volverán y trayendo la alegría de saber que es así, por salud, por crecimiento y por último la necesidad de buscar algo aún mejor.