lunes, febrero 03, 2014

Algo de pena hay...


Estos días que vienen siendo semanas ya,  recordar lo importante de "decantar".

Hoy se siente la tristeza en el aire, de esos duelos complejos y difíciles de descifrar. Hay doscientas razones para estar en pérdida y otras trescientas para sonreírle a los latidos del mundo.
Como alguien dijo hace pocos días: "el 2013 es mil años en uno", y no está para nada alejado de la realidad interna que ha generado este ultimo año de vida.
Por qué estar triste?
Por los que se alejaron y de los que me alejé, por las experiencias vividas y que no vuelven, por las cotidianas conversaciones y rutinas que cambiaron de un día a otro al volver a esta tierra. Por esa mezcla de libre rebeldía que aparece como wally -en sus libros- cada cuando en vez. Porque a veces el miedo aplaca las sensaciones de libertad que hay interiormente. Por ese entorno demoledoramente rutinario establecido, que deja poco espacio a la aventura y al asombro. Por esos mil parrafos escritos y los que nunca escribí. Por las recompensas internas de luchar por lo que se quiere y las de renuncia honesta de lo que no.
Estas y tantas otras que vienen, por esos duelos que son agonías dilatadas, como los relojes de Dalí. Y los tiempos embellecidos por el paso del calendario.

Hay momentos, como estos en donde las circunstancias, las excusas y los variados argumentos para no decir lo que se quiere, desaparecen.
Soltar, dejar ir, fluir y moverse a nuevas aventuras, es lo que impera... permanecer en la libertad de seguir al propio deseo.

Decir Adiós...

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