No sé cómo llamarle, pero hoy tuve de esos momentos en que te miras
desde arriba a ti mismo, mientras corres, con el esfuerzo que te dan las ganas
y el ímpetu de la motivación. Y tienes una epifanía, revelación llamémosla
espiritual.
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"Ese mundo se llena y se vacía con un solo suspiro" |
Hoy corría y como a todo nos suele pasar al minuto 20 o bueno
en ese punto donde vas al 50% de la meta original del día, sientes que el
aliento se te acaba, que te ahogas por segundos o que las piernas no responden
del todo. Sigues un poco mas allá, dar otros cinco pasos y vas avanzando y como
por arte de magia ese esfuerzo se transforma en inercia; inercia que te lleva a
seguir uno o dos kilómetros mas sin darte cuenta, tu mente vuela y cuando
vuelves a ser consciente. Ya perdiste la cuenta de los pasos, kilómetros o
minutos que llevas ahí.
Luego de volver a la consciencia o a la inconsciencia de
este ritmo, paras la mente y miras. Ves como el cielo es más azul y la luz del
sol aparece. A tu alrededor nadie mas que tu sombra corriendo contigo, la energía
de los pasos y el calor que sale de tu cuerpo en un equilibrio tan difícil de
describir, que solo aparece una sonrisa en los labios.
Esos momentos que deberían ser una fotografía de la
conciencia, una resonancia de los sentidos o una radiografía de las emociones, queda registrada a fuego en el interior, o al menos eso espero. Recuerdo
la cámara análoga de la infancia, esa
que registraba el minuto exacto de la sonrisa, pero con la ilusión de que ese
momento se haya retratado bien. No se sabe hasta final del paseo, cuando se
revela ese rollo de fotos. Salió nítida, salió borrosa, habré cortado algo
importante de la escena, preguntas que una sola revelación dirá.
Pues ojalá no se arruine, porque hoy tuve esos momentos de
los que quiero guardar en el corazón, esos que no quieres olvidar porque sabes
que en un futuro te servirán para levantarte, volver a sonreír, caminar, correr o cambiar de
dirección si es necesario.
Revelación, epifanía o el nombre que quieran ponerle; darme cuenta de lo difícil que es, ser más
consciente del presente o menos maquinada por lo mundano, trivial y superficial
de este mundo, entregó información vital. En mi mundo, este acontecimiento crea un nuevo mundo sutil, dócil,
lleno de esperanza, alegría y cambio, como mis nombres lo dicen y marcan mi vida.
...Fui feliz, gracias!




