miércoles, agosto 22, 2007

Arquitectura de mi Conciencia



A medida que pasan lo días me doy cuenta que mis emociones se esfuerzan por salir a las luz, aunque mi Yo hace grandes intentos porque esto no ocurra. Estas se desbordan del río que me mantiene tranquila y controlada, para salir de su cauce y no dejarme vivir tranquila.

Después de pensarlo en este día de descanso, me tope con la idea de mi partida. Lo que me removió el corazón y el alma. Hablar con mi padre, quien significa tanto para mi, no solo porque esta lejos, sino por el tamaño de mi Edipo. Me hizo pensar en el día que me vaya, los días avanzan y se acerca el día y aunque quizá para muchos no sea gran cosa. Para mi es una fuente de sentimientos encontrados, por culpas y angustias, respuestas favoritas por mi conciencia. Y por otra parte alegría, ansiedad, y nerviosismos por mi nueva vida en pareja.

Falta tan poco para que mi vida cambie, y la sensación es similar a estar parado al borde de un puente a un instante de lanzarme al vacío. Generando sentimientos de angustia y expectación, por un futuro incierto, de saber si la cuerda que me sostiene será capaz de soportar el peso de mi cuerpo, si las amarras son lo suficientemente fuertes para no caer al vacío, sin retorno a la vida.

La pregunta que surge en este momento es si ¿Existe algún retorno cuando se cambian las percepciones del mundo? ¿Existen certezas cuando te lanzas al vacío sin seguridad alguna? Los planes son miles y las expectativas aun más.

Después de pensarlo logro divisar alguna certeza, la cual me dejar aun con más preguntas que antes. Certeza es que no tengo respuesta a esto, ni tampoco a las próximas preguntas que se vengan a mi mente. Ya que por más precauciones que tome; no es seguro que no caiga en mi salto al destino, tampoco es seguro que las amarras sean las más fuertes en amor y comunicación y aun más incierto es la fuerza con que me sostenga la cuerda del tiempo en nuestra relación.

Pero pocas cosas me quedan por hacer, además de tomar mis expectativas y deseos y llevarlos conmigo el mayor tiempo posible hasta lograr hacerlos realidad.
Me da miedo y aunque se que es normal...¿Quien dice que la normalidad no atemoriza?

1 comentario:

  1. Me parece que quizás sería bueno preguntarse, si el tirarse al precipicio tiene más que ver en dar aquel paso que inevitablemente se presentará en tu vida, cambiando tu estado del ser. Ya no estarás en el hogar de tus padres, sino que inicias una nueva vida en pareceja. Y, si es así... no es el salto más deseado, lleno de adrenalina por el cambio y, por cierto, que se le teme?. Pero es un temor nuevo y no por ello paralizante.

    Además, pensaba en que las certezas jamás son tales, que finalmente lo único que puede hacer uno es CREER en lo que se hace y en las decisiones que uno toma.

    Creer en el salto que vas a dar, no significa la caida libre, me parece que los anudamientos de tu relación están más firmes que nunca, y si en algún momento se sueltan un poco, bueno... ya está... y así es la vida.

    Te quiero mucho y sabes que puedes contar conmigo para lo que sea. Mi oido y el abrazo siempre estarán disponibles para ti...

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