
Al pasar el tiempo y proyectarme en el futuro, tiendo a mirar el pasado, y es ahora donde cobra mayor sentido, todo el tiempo invertido en un sinfín de cosas.
El psicoanálisis lo explica a través de los significantes, en la medida que este acompañado de otro, el primero tiene un sentido. En este caso, pienso en el significado de las peleas, las discusiones, las distancias y las cercanías cobran tanto sentido.
El tiempo de lucha, de encontrar-se en el otro. Conocer-se y entender-se de diversas formas y en lo amplio de la palabra.
Me genera un miedo enorme, pero tranquilidad ilimitada a la vez. Ver que los proyectos se logran y alcanzan en la medida que cuidamos y cultivamos la relación. Es una mezcla extraña de sabores, olores y sensaciones. Recordar tanto momentos vividos, de manera tan nostálgica como una despedida.
Despedirse de la adolescencia, de la niñez y del rol de hija mimada. Aunque suene paradójico puede llegar a ser una gran despedida, para comenzar un camino diferente, el camino de mi propia vida.
Me despido no sólo de los momentos vividos en mi adolescencia, sino que también de los momentos con mis padres. De las conversaciones con mi mamá y con mi papá, de las discusiones que solían terminar en lagrimas de emoción.
Los interminables debates con mi papá de la vida y la humanidad. Los eternos cuestionamientos con mi mamá sobre la familia y el rol de padres.
Son tantos recuerdos, que no voy a olvidar jamás, porque me sirven para reconocer-me cada día al levantarme y ver lo que soy.
Del conocer-lo y conocer-me en éste tiempo, que no ha sido poco, me parece que son muchas las cosas que debemos evocar en este momento. Los viajes, las huidas de clases –desde el preuniversitario hasta las cátedras universitarias- comidas, risas, lágrimas, declaraciones, locuras, mensajes y cartas, aniversarios. Miles de momentos que son testigos mudos de nuestras vidas y el crecimiento.
Ahora voy en búsqueda de mi vida y mi deseo que están allá con él y con nuestro espacio, que siempre será compartido por nuestra gente.
Desde que tomamos la decisión, las cosas han pasado rápido y he notado que la vida cambia tanto, el dejar de ser un niño cuesta tanto que hay pocos que dejan de serlo en algún momento de sus vidas.
Dejaré de ser una niña, pero jamás dejare de ser pequeña.
Estoy emocionada y jamás pensé que iba a ser tan impactante la noticia.
Te amo, y depende se nosotros.
Una paciente me habló del "renacer", metaforizando por su cáncer. Ahora lo evoco porque me parece que en alguna medida es eso lo que pasa con tu vida. El trabajo en oncología es difícil, una prueba de vida inimaginable hace unos meses y gratificante en el presente. Y no suficiente con ello, vienen nuevos cambios para ti.
ResponderBorrarEl anhelo de antaño se hace presencia concreta, real.
El peldaño que estás subiendo anuncia una etapa muy linda de tu vida. Dejas ya de ser una niña en el mismo instante en que tu mente significa "hacer un hogar con otro". Sin padres, sin obligaciones familiares... Tan sólo como tu y tu novio quieren llevar su vida, como tantas veces lo pudieron haber pensado, soñado.
Amiga, te felicito y me alegra el paso que están dando. es emocionante ser expectador de ello.
(Madre, como hija estoy feliz de ver a mis padres juntos... Por fin, el oráculo de la foto de la familia urbana se hace realidad).
TQM