sábado, diciembre 29, 2012

Epifanía ...?



No sé cómo llamarle, pero hoy tuve de esos momentos en que te miras desde arriba a ti mismo, mientras corres, con el esfuerzo que te dan las ganas y el ímpetu de la motivación. Y tienes una epifanía, revelación llamémosla espiritual.

"Ese mundo se llena y se vacía con un solo suspiro"

Hoy corría y como a todo nos suele pasar al minuto 20 o bueno en ese punto donde vas al 50% de la meta original del día, sientes que el aliento se te acaba, que te ahogas por segundos o que las piernas no responden del todo. Sigues un poco mas allá, dar otros cinco pasos y vas avanzando y como por arte de magia ese esfuerzo se transforma en inercia; inercia que te lleva a seguir uno o dos kilómetros mas sin darte cuenta, tu mente vuela y cuando vuelves a ser consciente. Ya perdiste la cuenta de los pasos, kilómetros o minutos que llevas ahí.
Luego de volver a la consciencia o a la inconsciencia de este ritmo, paras la mente y miras. Ves como el cielo es más azul y la luz del sol aparece. A tu alrededor nadie mas que tu sombra corriendo contigo, la energía de los pasos y el calor que sale de tu cuerpo en un equilibrio tan difícil de describir, que solo aparece una sonrisa en los labios.
Esos momentos que deberían ser una fotografía de la conciencia, una resonancia de los sentidos o una radiografía de las emociones, queda registrada a fuego en el interior, o al menos eso espero. Recuerdo la  cámara análoga de la infancia, esa que registraba el minuto exacto de la sonrisa, pero con la ilusión de que ese momento se haya retratado bien. No se sabe hasta final del paseo, cuando se revela ese rollo de fotos. Salió nítida, salió borrosa, habré cortado algo importante de la escena, preguntas que una sola revelación dirá.
Pues ojalá no se arruine, porque hoy tuve esos momentos de los que quiero guardar en el corazón, esos que no quieres olvidar porque sabes que en un futuro te servirán para levantarte, volver a sonreír, caminar, correr o cambiar de dirección si es necesario.
Revelación, epifanía o el nombre que quieran ponerle; darme cuenta de lo difícil que es, ser más consciente del presente o menos maquinada por lo mundano, trivial y superficial de este mundo, entregó información vital. En mi mundo, este acontecimiento crea un nuevo mundo sutil, dócil, lleno de esperanza, alegría y cambio, como mis nombres lo dicen y marcan mi vida. 
...Fui feliz, gracias!