Qué les escribirías al cáncer si tuvieras la oportunidad, decía el slogan, creado por la que escribe. Dedicarías, postdatas, saludos y despedidas, serían miles. De su consideración como suelen despedirse las cartas serían también mucho los que firmarían para demostrar su “agradecimiento” o quizá respeto, reparo o queja.
Son varios los que tendrían por su parte, mucho que decir. Hoy por la propia puedo solo rendir mis respetos y quizá mi observación participante de un actor tan potente como este que nos mueve, nos calla, nos moviliza y en definitiva nos deja estupefactos frente a una realidad dura, cruel y silenciosa como es este personaje que invade personas, familias y afectos. Se apodera de ellas, por cada membrana, átomo y tejido que quiere, se cuela y avanza como el agua entre los dedos, sin poder detenerla por momentos.
Este personaje silencioso, que no se deja ver, es como una especie de terror invisible que nos recuerda la suceptibilidad y vulnerabilidad que tiene nuestro propio mundo. Esa homeostasis tan delicada y frágil como un alfiler parado en un hilo, donde cualquier leve modificación cambia todo en cadena, ya sea por genética o ambiente. Se cae la estructura como castillo de naipes y desordena todo este mundo llamado sistema inmune.
A hurtadillas y para establecerse como un mamut que se sienta sobre tu pecho y te llena de angustias y miedos. “Cáncer” palabra aguda y prepotente te deja atónito, sus implicancias y significados no permiten mover ni una sola pestaña. Ojos abiertos y sorprendidos solo confunden miles de noticias y palabra engorrosas que son dichas, por quien llamamos médico y el receptor sólo se queda con esa primera palabra.
Desglosemos en pedazos esta palabra, tiene “C” de cansancio, coraje y cambio. “A” de angustia, adiós, agonía. “N” de noticias, negación y neutrofilos. “C” de confianza, cariño y cuidado. “E” de esperanza, enfermedad, estética. “R” de rabia, randomización y recuperación. Aún cuando se podría pensar en miles de otros conceptos y adjetivos calificativos para representar lo que implica en el ser humano esta enfermedad. No es suficiente para poder definir los miedos y sensaciones que se viven día a día.
Son perdidas, miles de ellas, de autonomía, de salud, de cabello, de algunas actividades, de tu propio cuidado. Si las cosas salen bien te arrancas y sigues viviendo, sino pues el duelo es mayor, decir adiós y despedirte de quienes quieren que te quedes y a quienes quieres tanto.
En lo personal, aun recuerdo la primera paciente que vi morir por esta enfermedad, Francisca, loca niña de 6 años que corría por los pasillos y lo que mas impacta es ese correr y reír por los pasillos cuando el cáncer invadía casi el 80% de su cuerpo. Rabia, frustración y desconcierto era las sensaciones. Maldito fantasma negro que se apodera de ese cuerpo. Podrías ir a joder a otro universo?
Gracias
Fuck you
Gracias
Fuck you
