
El cuento comienza así "Alguien me contó por ahí, que cuando eres capaz de levantarte en la mañana, te vas a duchar, y se acabo el gas, y luego piensas en tomar desayuno y no encuentras pan, porque olvidas comprar y luego sales en tu auto y no enciende, ya que olvidaste apagas las luces la noche anterior. Y luego de todo esto, lograr sentarte y reírte, eso es sabiduría".
La dirección es clara, y su dificultad está en reír mientras vas en busca de la felicidad sin temer y ni desesperar en el intento. Luego de innumerables experiencias y situaciones que he de enfrentar, asumo el aprendizaje, sin embargo los fantasmas del pasado aparecen cada cuando en cuando. "Curiosamente" tienen una ligazón con ese odioso hábito de esconderme, tras faltas caras, que sean más adorable para un otro. Haciendo consciente cada movimiento en el espacio y cada hebra de mi cuerpo para no boicotear el único y más sincero recurso que tengo, libertad y honestidad conmigo misma. Y en relación a mi, se constituye en la mayor dificultad, ser honesta a mi propia esencia, con todos los recobecos y ramificaciones de mi ser.
Miedos que deben ser enfrentados, lema como lienzo de mi propia competencia, desafíos que se ponen frente a mi como la cinta de la meta, en busca de mi propia forma, debajo de tanto polvo y niebla que no deja mirar. Ponerse a prueba y superar esa barrera es el reconocer que el muro nunca fue tan alto, más altos eran los muros racionales...
Sin otro particular .. me despido con la frase que hace algunos años le dio tanto sentido a mi vida, y que hoy vuelve a aparecer con un sentido aún más profundo.
... Sólo me puedo arrepentir de lo que hice...